Vinora coge la canción que tienes puesta —Spotify, YouTube Music, la que sea— y la enseña como un tocadiscos, un casete, un CD o una bobina. Con carátula, aguja y surco. En la pantalla, en la mesilla, de fondo y en los widgets.

No hay versión «pro», ni estilos de pago, ni marca de agua al compartir, ni un contador de cuántas veces puedes cambiar de aparato. Lo que ves aquí es lo que te llevas el primer día.
Vinora no tiene servidores que mantener con tu música: el historial vive en tu móvil. Por eso puede ser gratis sin venderte a ti como producto.
La carátula no se queda en un cuadrado: es la etiqueta del vinilo, la serigrafía del CD, la pegatina de la cinta. Deslizas arriba o abajo y cambias de aparato.






















Tu historial se queda en el móvil y se convierte en cosas bonitas. Nueve funciones que en cualquier otra app serían el motivo para cobrarte.
Los álbumes que has escuchado, como fundas apoyadas en baldas de nogal, día a día. Tocas una y suena.
Cada lunes, un ticket impreso con lo que sonó: escuchas, minutos, artistas y álbumes. Para compartir tal cual.
Voltea el móvil y verás el reverso del disco con los datos reales del álbum. Sin inventar nada: solo lo que hay.
Vinilo, casete, CD, walkman o glifo girando en el escritorio y en la pantalla de bloqueo mientras suena algo.
Tres tamaños de tocadiscos y un widget con la letra sincronizada, línea a línea. Con la app cerrada.
Reloj, disco quieto y brillo al mínimo. A la hora que digas, sube la luz y arranca la música poco a poco.
Arrastra el brazo y te mueves por la canción. Gira el disco con el dedo. Sonido de aguja y surco, si quieres.
En horizontal, disco grande y botones gordos para el dedo sin mirar.
Imagen, tarjeta, polaroid o un vídeo de 3 segundos con el disco girando de verdad. Sin marca de agua.
Android solo deja leer el título, el artista y la carátula por ahí. Vinora no lee ninguna notificación: solo la sesión de música. Revocable cuando quieras.
Spotify, YouTube Music, el reproductor que sea. Vinora sigue al que suena, o al que tú elijas.
Deslizas para cambiar de estilo, mantienes pulsado para personalizarlo, un toque para el menú, dos para pausar.
Sin cuenta, sin registro, sin rastreo. El historial y las carátulas se guardan solo en tu móvil. Para la letra se consulta título y artista a LRCLIB; para el tempo, a Deezer, y solo si activas esa opción. El buzón de sugerencias envía lo que escribes y la versión de la app. Nada más. Política de privacidad
Cuando esté en la tienda, aquí estará el botón. Si quieres avisarnos de algo o pedir un estilo, dentro de la app hay un buzón de sugerencias.
Escríbenos
Diseñamos, programamos y cuidamos Vinora. No es un encargo de nadie: es nuestro, y por eso puede permitirse no cobrar ni vender datos.
enunplisplas.com →